MATAELVICIAL - Vía Mayayo (6a+/Ae) - La Pedriza


PARQUE NACIONAL SIERRA DE GUADARRAMA



Poco cerebro, escasa preparación y con la tozudez de un asno, esta es la carta de presentación de nuestros dos Superutópikos, que acomenten una nueva misión para salvar al planeta de sus idioteces y someterlo a las suyas propias.


La novedosa tarea que tienen por delante es la de subir, nadie sabe por qué, a un extraño pedrolo pedricero denominado Mataelvicial.  ¡Qué tontería!.


LARGO 1.  (6a+)   Salimos al teatro de los sueños locos.


El diedro, de un granito magnífico, se deja acariciar.


Hay que tirar como jabatos porque la cosa se pone tiesa.


Lo txatxi del tema es que se puede ir cosiendo con auténtica devoción este bonito tramo.


Llegamos al diedro amarillento, donde está la txitxa de este primer largo.


Aquí todo se pone más serio y vertikal. Llego la hora de batirse en la arena contra los leones. Sí disponéis de un megakatxarro os vendrá dabuten para afrontar con más seguridad lo que viene.


Ahora, para interpretar bien la partitura, hay que afinar correctamente el instrumento. Por delante tenemos dos o tres metros pendencieros, donde las venas de los brazos se nos van a tensar como cuerdas de guitarra. Es el momento álgido, y se necesita un solista virtuoso a lo Van Halen que consiga salir airoso arrancando del público una vibrante ovación, para ello tenemos a Krixpín.


Tras pasar lo peor una repisita en la placa nos permite un respiro. Txapamos un clavo que se encuentra por encima de nosotros, y con unos pasos tontos (V+) con agarre romo para las manos, ponemos pie en la cómoda repisa de la primera reunión (argollas para rapelar).


Es el turno de subida de Txemari, que se muestra más lento que su predecesor en este escenario natural. Se lo toma muy en la onda tranki "bluesy" de Eric Clapton.


LARGO 2.  (V/A2e)    Desde la R1 vamos a la derecha a pillar la tximenea que se eleva hacia el muro vertical, por aquí transcurre la vía original. Hay una variante por la placa (un paso de 6a) que está por encima de la reunión.


Alcanzamos el muro vertical para subirnos a los estribos y empezar a interpretar una nueva melodía.


El sonido tiene garra y con unos tonos cálidos llenos de dinamismo.


Llegados al techo subimos el control de ganancia de nuestro ampli al 10, y con las válvulas al rojo vivo nos desmelenamos como Steve Vai a la hora de ejecutar un pasaje a semicorcheas terriblemente técnico.


Pero nuestro instrumentista se atasca en los compases finales, llegándole a costar un poco salir del fatídico techo.


El ataque se queda un poco seco y al sonido le falta algo de compresión. Poniendo mucha garra salimos haciendo astillas en libre (IV+), terminando casi "In Crescendo" al final de la obra.


Montamos la última reunión pasando una cinta larga o cordino por el gran agujero formado por un bloque que apoya contra el bloque cimero.


Minutos más tarde el otro componente de este dúo de tarados alcanza su objetivo.


Concluimos nuestra sinfonía en " allegro man no troppo", como no podía ser de otra manera. Enamorados de este maravilloso risco lleno de un surrealismo desbocado, nos despedimos de vosotros, lectores Utópikos, mientras en el horizonte aparecen nuevos sueños que piden llegar a transformarse en realidad.  SALUD !!!.

Vídeo de Krixpín dándole kaña al techo


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