EL TORRO - Vía Mayayo (6b/Ae) - La Pedriza



LA PEDRIZA - PARQUE NACIONAL SIERRA DE GUADARRAMA


No disimula su orgullo ni un ápice, la rutilante y esbelta figura queda erigida en un bello y escondido jardín pétreo del laberinto de la zona de los Navajuelos. El Torro, granítico obelisco pedricero, que con su característica silueta se nos muestra desafiante elevando su masa al cielo, guarda cierta similitud con aquellas agujas talladas por la antigua civilización de faraones egipcios. Este poderoso monolito cautivó mi atención desde la primera vez que lo vi, y como si de un rito sagrado se tratase, siempre que paso por delante de él aminoro el paso y me siento un buen rato a observarlo en sepulcral silencio, solo con mis pensamientos, por que eso es la montaña para mi, la búsqueda interior en consonancia con la naturaleza.


Acceso
Desde Madrid por la M-607 dirección Colmenar Viejo, para proseguir por la M-609 dirección Soto del Real y tomar más adelante la M-608 hasta el pueblo de Manzanares el Real. Nada más pasarlo a la derecha un cartel indicativo señala La Pedriza. Es importante señalar que el control de acceso (barrera) a la carretera de 7 kilómetros que lleva al aparcamiento de Canto Cochino se encuentra limitado por horarios que varían de verano a invierno.

Aproximación (1h 50 min.)
Partiendo del parking de Canto Cochino tomar el camino que lleva al refugio Giner de los Ríos, continuaremos al noreste hacia el Tolmo, para posteriormente elevarnos por el margen derecho del Arroyo de la Dehesilla llegando al collado homónimo. Desde aquí nos aguarda una dura subida al norte rodeando el característico risco de Mataelvicial, sin perder de vista las señales del PR alcanzaremos mucho más arriba, oculto en un principio, la base de El Torro.

Material
Cuerdas dobles, fisureros, un juego de katxarros (friends), 20 cintas exprés y estribos.

Descenso 
En la cumbre existen dos instalaciones de rápel, uno transcurre por la cara sur y otro por la norte. Aconsejamos rapelar por el de la cara sur, donde no hay riesgo de que las cuerdas queden atrapadas al recuperarlas. 


Para cometer y acometer una locura de esta índole se necesita un compañero acorde a las circunstancias. Con la intensidad e inmensidad del océano aparece en escena Rober "Kapitán Kanibal", mi alter ego en versión juvenil, pero con mucha más garra y fuerza que el que suscribe y narra el hecho acontecido, ya en las postrimerias de la decadencia absoluta. Inexplicablemente este insultante y arrogante joven, posee el punto justo de insensatez necesaria que hace falta para unirse a la cuerda con un descerebrado fuera de onda como menda lerenda, esto es debido, sin lugar a dudas, a que tiene la edad adecuada como para no meterse en lios con pronta facilidad sin reparar en las consecuencias negativas que sus actos pueden llegar a acarrear. De este modo, todo confluyó a que se diera nacimiento a una de las cordadas peor preparadas de la historia.


EL TORRO (Vía Mayayo - 6b/Ae).

LARGO 1.  (6b)
La seña de identidad de las líneas abiertas por Javier Mayayo es un enorme sol dibujado en la roca a pie de vía, muy ecológico y respetuoso con el medio ambiente no se mostraba el gachó, no es un reproche, queda claro que era otra época, más gloriosa y carente de las tonterías que arrastramos hoy en día por la montaña.
Arrancamos al lado del característico y cada vez más descolorido sol, entrando por la fisura que se halla a la derecha de la entrada original. Desde el minuto uno no hay más hostias que pelearse con la fisura que, según ganamos metros, va poniéndose más farruka, bruta y vertikal. Esto se nos puede atragantar y hacerse eterno, dejándonos el body listo para un desguace si vamos justo de grado o no se ha desayunado el Cola Cao con galletas suficiente, por ello es recomendable llegar lo más fresco posible de brazos al último tramo, donde la fisura gira a la izquierda en busca de la reunión y aprieta que da gusto.
Dato positivo: el largo admite a kañón todo aquello que queramos endiñar dentro de la fisura de marras.


LARGO 2.  (Ae/IV)
A galope sobre los estribos y de txapa a txapa, vamos progresando mientras el vacío crece bajo nuestros pies. A medida que ascendemos la historia se nota que va desplomando, hasta llegar más arriba, donde la línea de ferralla nos guía a la vertiente sur del monolito, donde tras unos breves metros más de artificial pasamos al modo "free climbing" en nuestro control de mandos, terminando así saboreando las mieles del éxito una vez llegados a la cima. Oh Yeah !!!.


Así fue y así se lo hemos contado, amigo Utópiko. Parece increíble, pero el afán de superación de un par de taraos, demuestra que si se quiere se puede, si lo deseas puede conseguirse, y si se busca se encuentra. Por el fatigoso sendero de nuestra efímera existencia ocurre que llegan personas con las que congenias fácilmente, portadores de una sensibilidad similar a la tuya y que van más allá de la amistad, más allá de lo que aún nos resta por vivir, y eso ocupa más valor que todas las montañas ascendidas en tu vida. Lo importante, lo esencial, no es lo que ves, ni lo que conoces, sino cómo lo ves y conoces, y más aún, es con quién lo compartes.


"Las cosas importantes aquí son las que están detrás de la piel, y todo lo demás empieza donde acaban mis pies".
FITO CABRALES