CINCO LAGUNAS DE GREDOS



Cinco Lagunas por la Garganta del Pinar y regreso por la Garganta de Gredos - Sierra de Gredos.


El Circo de Gredos, junto con el de Cinco Lagunas, forman dos de los parajes más atractivos y agrestes de Gredos. En las crestas que limitan ambos circos se sitúan las cumbres más altas y destacadas de la sierra, como el Almanzor, La Galana, el Ameal de Pablo y otras que esceden los 2400 metros. En esta bonita y larga excursión visitaremos, recorriendo toda la Garganta del Pinar, las famosas Cinco Lagunas, para luego ascender a la Portilla del Rey, y por la vertiente opuesta, realizar un largísimo descenso a través de la Garganta de Gredos que nos llevará de nuevo al puente sobre el río Tormes, lugar donde iniciamos esta dura actividad.

Punto de partida:  Navalperal de Tormes.
Acceso:  Atravesar el pueblo por su estrecha calle principal, descendiendo en un corto tramo al puente sobre el río Tormes (camino del Puerto de Candeleda), donde hayaremos un parking a la izquierda, antes de cruzar el puente.
Longitud total:  27 kilómetros.
Desnivel:  1200 metros.
Tiempo:  de 9 a 10 horas.
Comenzamos el ajetreo desde el parking, bajando para vadear las aguas del Tormes a través del puente (fuente a la izquierda). Seguimos por la pista, y tras dejar atrás una majada, iniciamos un leve descenso que nos lleva a cruzar la garganta por el puente de las Ranas.


Siguiendo la indicación a Cinco lagunas, abandonamos la pista en una cerrada curva, continuando de frente por un estrecho sendero hasta alcanzar una bifurcación, a la izquierda se llega a la Laguna Grande a través de la Garganta de Gredos (por donde volveremos), giramos a la derecha en dirección a Cinco Lagunas.


Poco a poco nos internamos en la larga Garganta del Pinar, con el Mogote del Cervunal o Cabeza Nevada destacando en el horizonte.


Avanzamos por el herboso camino, con las aguas de la garganta siempre a nuestra derecha. El recorrido se hace tedioso e incluso monótono, al menos para nosotros.


Llegamos al Chozo de la Barranca.


Tomamos el sendero que sale detrás del chozo, remontando en zigzags un corto y duro repecho.


El paisaje cambia de los verdes prados al duro roquedo, encontrando a nuestro paso una pequeña y bella cascada que anuncia lo que viene a continuación.


Una corta subida nos sitúa a los pies de la Laguna de Majalaescoba, de poca profundidad y aguas claras, rodeada de un verde pastizal.


Siguiendo los hitos, cruzamos una zona de lanchares con grandes bloques pétreos dispersados por el terreno.


Variamos el rumbo, girando a la izquierda (SE), superando en un fuerte ascenso el paredón que sustenta el Circo de Cinco Lagunas.


Alcanzamos la Laguna Bajera, primera de las cinco del circo.


Un remanso de paz en este océano granítico.


Caminamos un poco para encontrar la Laguna de Brincalobitos, que se haya casi en el mismo plano que el de la Laguna Bajera, apenas separadas por escasos metros.


Algo más arriba volvemos a parar, disfrutando del entorno que envuelve a la Laguna Mediana.


Rodeamos la Laguna Mediana por su borde izquierdo, magnetizados por el increible azul intenso de sus aguas.


Continuamos animados por este bello paisaje, y tras un breve repecho, llegamos a la Laguna de la Galana.


Remontamos un poco más, hasta dar con la última y más grande de todas las lagunas del circo.


Estamos ante la Laguna Cimera, con cerca de 10 metros de profundidad, y de una azul turquesa hechizante. Es obligatorio hacer una pausa para saborear el espeso silencio de este paraje solitario que invita al reposo y la contemplación.


Seguimos hacia el noreste, dejando la Laguna Cimera a nuestra derecha, y sin apenas rastro de sendero.


Acometemos una dura y fatigosa ascensión por grandes lanchares que nos llevan a ganar altura rápidamente.


Alcanzamos un rellano, donde divisamos alguna de las lagunas del circo desde una posición más elevada.


Un último esfuerzo nos lleva a remontar un empinado canchal, afortunadamente será la subida final del día.


Portilla del Rey (2330 m).
Paso ancestral que sirve para unir los dos circos de la sierra, el de Gredos, y el de Cinco Lagunas.


Descendemos desde la Portilla del Rey unos metros, en la vertiente opuesta a la de Cinco Lagunas.


A la altura de un gran hito giramos radicalmente a la izquierda (norte), encontrando un amplio camino que bordea unas grandes rocas.


Este camino es una terraza natural que en descenso conduce a las proximidades del Mogote del Cervunal, por el cual un sendero baja abruptamente buscando el fondo de la Garganta de Gredos.


Nos situamos en un balcón con excelentes vistas a Los Barrerones, posiblemente el lugar con más paso de caminantes de toda la sierra, ya que da acceso a la Laguna Grande del Circo de Gredos y su refugio, base para muchas de las ascensiones más conocidas, incluyendo el mítico Pico Almanzor.


Tras un duro y torturante descenso por la ladera este del Cervunal, terminamos llegando a la zona conocida como el Gargantón, donde el vivificante frescor del agua nos ayuda a paliar el sofocante calor que llevamos acumulado.


Aquí debemos ir con tendencia a la izquierda, en dirección norte. Los hitos nos llevan a un empinado descenso a través de un barranco.


La bajada es cabrona y más larga de lo esperado, terminando reventados una vez que llegamos a la Garganta de Gredos, pero nada comparable con el sufrimiento que todavía nos queda por padecer.


Lo único positivo que extraemos de esta situación son las vistas que se abren al SE, en dirección al Circo de Gredos, donde por sorpresa aparecen alguno de sus riscos más emblemáticos.


Para no alargar más nuestra perorata, nos despedimos en este momento. El camino que queda hasta el punto de partida es evidente, siempre siguiendo en un matxakante descenso la Garganta de Gredos, una bajada larga, muy larga, casi rayando lo eterno. Una epopeya que bien podría estar a la altura de "La Ilíada" de Homero y, donde dos personajes, ajados, cansados y sedientos, buscan una respuesta razonable a su testaruda e inutil pasión por las montañas y todo aquello que las rodea.

Beti Aurrera.  SALUD !!!.